jueves, 2 de agosto de 2012

"LA ENAMORADA" de ALEJANDRA PIZARNIK


ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!


"TIEMPO" de ALEJANDRA PIZARNIK

                                              A Olga Orozco

Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.


lunes, 30 de julio de 2012

“CEGUERA” de MOHAMMED BENNIS



Esta tinta me eleva tan alto como mi aliento
me eleva triunfante
hasta
el espacio en que mi mirada solicita
Se eleva
hasta brotar dentro de mí
la fiebre inconsciente
Cerrojos echados
días de alheña
y moradas en noches de baile
que llevan
a noches de baile
La palmera entonces cerca de unos pasos
que han olvidado a su señor
y su voluntad
bajo el silencio de pronto
un chirrido
el círculo de lacre se derrite
y de la mancha despiertan
mariposas
y pájaros que en su huida
me conducen
a la ceguera.

"TACTO Y AIRE FINO" de JOSÉ AGUSTÍN GOYTISOLO



Toda la noche comenzaba todo, 
toda la noche amor. 
Toda la noche claridad y vehemencia, 
toda la noche amor. 
Toda la noche llama contra llama, 
toda la noche amor. 
Toda la noche fiesta en el espejo, 
toda la noche amor. 
Toda la noche amándose a sí misma 
toda la noche amor. 
Toda la noche tacto y aire fino, 
toda la noche amor.

sábado, 28 de julio de 2012

"TOT L´ENYOR DE DEMÀ" de JOAN SALVAT PAPASSEIT


Ara que estic al llit
malalt, 
estic força content.
-Demà m'aixecaré potser,
i heus aquí el que m'espera:
Unes places lluentes de claror,
i unes tanques amb flors
sota el sol,
sota la lluna al vespre;
i la noia que porta la llet
que té un capet lleuger
i duu un davantalet
amb unes vores fetes de puntes de coixí,
i una rialla fresca.
I encara aquell vailet que cridarà el diari,
i qui puja als tramvies
i els baixa
tot corrent.
I el carter
que si passa i no em deixa cap lletra m'angoixa
perquè no sé el secret
de les altres que porta.
I també l'aeroplà
que em fa aixecar el cap
el mateix que em cridés una veu d'un terrat.
I les dones del barri
matineres
qui travessen de pressa en direcció al mercat
amb sengles cistells grocs,
i retornen
que sobreïxen les cols,
i a vegades la carn,
i d'un altre cireres vermelles.
I després l'adroguer,
que treu la torradora del cafè
i comença a rodar la maneta,
i qui crida les noies
i els hi diu: -Ja ho té tot?
I les noies somriuen
amb un somriure clar,
que és el baume que surt de l'esfera que ell volta.
I tota la quitxalla del veïnat
qui mourà tanta fressa perquè serà dijous
i no anirá a l'escola.
I els cavalls assenyats
i els carreters dormits
sota la vela en punxa
que dansa en el seguit de les roderes.
I el vi que de tants dies no he begut.
I el pa,
posat a taula.
I l'escudella rossa,
fumejant.
I vosaltres
perquè em vindreu a veure
i ens mirarem feliços.
Tot això bé m'espera
si m'aixeco
demà.
Si no em puc aixecar
mai més,
heus aquí el que m'espera:
-Vosaltres restareu,
per veure el bo que és tot:
i la Vida
i la Mort.

"EL DERROTADO" de ÁNGEL GONZÁLEZ



Atrás quedaron los escombros:
humeantes pedazos de tu casa,
veranos incendiados, sangre seca
sobre la que se ceba -último buitre-
el viento.

Tú emprendes viaje hacia adelante, hacia
el tiempo bien llamado porvenir.
Porque ninguna tierra
posees,
porque ninguna patria
es ni será jamás la tuya,
porque en ningún país
puede arraigar tu corazón deshabitado.

Nunca -y es tan sencillo-
podrás abrir una cancela
y decir, nada más: «buen día,
madre».
Aunque efectivamente el día sea bueno,
haya trigo en las eras
y los árboles
extiendan hacia ti sus fatigadas
ramas, ofreciéndote
frutos o sombra para que descanses.

"QUISE" de ÁNGEL GONZÁLEZ


                                                                        A Susana Rivera

Quise mirar el mundo con tus ojos
ilusionados, nuevos,
verdes en su fondo
como la primavera.
Entré en tu cuerpo lleno de esperanza
para admirar tanto prodigio desde
el claro mirador de tus pupilas.
Y fuiste tú la que acabaste viendo
el fracaso del mundo con las mías.

"NO ES QUE MUERA DE AMOR..."de JAIME SABINES

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro 
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, 
separados del mundo, dichosa, penetrada, 
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

domingo, 24 de junio de 2012

"ÉGLOGA DE LOS DOS RASCACIELOS" de LUIS GARCÍA MONTERO


A Javier Egea,
cómplice de estupor.
Lamentaban dos dulces rascacielos
la morena razón de su desgracia,
bajo el sol del invierno. Mi ciudad
escuchaba en su voz la ineficacia
de un amor que vencido por los celos
otorga duelo y quita libertad.
Tú, lector de esta Edad,
confundido en la masa,
que al regresar a casa
del trabajo, sin ninguna ilusión,
te detienes un punto en la estación

del Metro, o tú que vuelves con la prensa,
triste de corazón,
en un sucio autobús sin recompensa;
tú, irascible lector, que por la prisa
y a causa de Rutina ya no sientes
querella ni motín, si has olvidado
lo sabio que fue ser adolescentes
con tentación de amor y de sonrisa,
escucha el lamentar desconsolado,
el trágico cuidado
de estos dos edificios,
que perdieron juicios

para ganar entrañas y fatiga
-a pesar de ser hierro, piedra, viga-
por una Ninfa ingrata. Los olvidos
de su dulce enemiga
te confían, lector, enternecidos.
Primer rascacielos
Yo, que araño este cielo,
que en nubes vivo sin vivir vasallo
del trueno enorme y del tremendo rayo,
porque con mi pañuelo
al sol entre las lluvias doy consuelo;


yo que a las soledades
de la noche traiciono, pues en ella
hago con mis ventanas una estrella
y en las ambigüedades
de su luz se adormecen las ciudades;


yo, espada de cemento,
sufro la esclavitud de una princesa
urbana, que las calles atraviesa
más ligera que el viento,
negada más que piedra al sentimiento.


De lejos la adivino.
Como el imán, por entre los letreros,
la arruga triangular de sus vaqueros
es siempre un torbellino
donde buscan mis ojos el destino.


Su cintura un abrazo,
sus senos son dos lágrimas. Querría
saber por ellos navegar un día,
sentir el fogonazo
pirata de la piel en su regazo.


Y de sus labios preso,
por el carmín en sangre convertidos,
quisiera desnudarme a los sentidos,
hundirme en el proceso
de la corriente atónita de un beso.


Pero no me responde,
que la detiene sólo su trabajo,
camarera nocturna en ese bajo
canalla y sucio, donde
la oscuridad con mi pasión se esconde.


Oh juvenil trofeo,
esquivo sueño, prisa que desgarra
a cuerpos que sostienen en la barra
su alcohol y su deseo.
Mirón el sol, discreto yo, la veo


salir acompañada,
muchas horas después, con dos ojeras
que valen mil silencios, mil esperas
sobre la calle helada,
indigna de sus pies la madrugada.
Y cuando ya se pierde,

en la esquina, el amor, temblando y rojo,
me regala un momento en el despojo
de la ausencia, que muerde
por fin cuando la luz se pone en verde.


¿Qué amarga tubería
podrá encauzar mi llanto agonizante,
el triste corazón de un tierno amante,
convertido en espía,
que muere siempre cuando nace el día?
Segundo rascacielos
Teléfonos alertas,
sirenas que la luz cruzáis veloces,
letreros luminosos, altavoces,
carteleras expertas
que hacéis negocios y mentís ofertas,


yo que acudo al amigo,
os pido que cumpláis la penitencia.
Decidle que es más grave otra sentencia
que hay un mayor castigo
y ponedle mi caso por testigo.
Contadle que ella vive

en mi planta más alta y que la vida
de su casa en mi cuerpo es una herida,
que soy su detective,
que descubro el amor que nos prohibe,


de pronto, sin aviso,
cuando advierto en el pecho su calor
o la siento cruzarme en ascensor,
subir de piso en piso,
como quien tiene dentro el paraíso

y a la vez el infierno.

Suele llegar con alguien, que la besa
poniendo en cada labio una promesa
de amor, extraño y tierno,
por dejarme con daño y sin gobierno.


Despacio se desnuda.
Como el náufrago lucha entre ciclones,
en su respiración, los dos pezones
gritan pidiendo ayuda.
Su orilla son las sábanas sin duda,


pues la veo entregarse,
ya teñida la piel de un rojo leve,
ya tomados los ojos por la nieve,
atarse, desatarse,
desde cumbre salvaje despeñarse

hasta el hondo remanso

que otorga la pasión recién vencida
donde flota el enigma del suicida,
o el tigre, que ya manso,
se entrega cuando halla su descanso.


De tanto bien no es mío
sino el dolor, la rabia, los desvelos,
la bárbara caricia de los celos,
el duro escalofrío,
la envenenada paz, el extravío.


Así que cuando al verte,
cómplice de estupor, en mal estado
y quieras poner fin a tu cuidado
invocando la suerte,
pidiéndole el reposo de la muerte,


por este amor canalla,
acuérdate de mí. Con mi tortura
consuela tu dolida arquitectura,
y cesa, olvida, calla,
cifra tu dignidad en tu batalla.
Final
No la ciudad, sino su reino entero
oyéndolos se oculta detenido.
Por ellos, la firmeza del acero,
hecha espuma de mar, ha sometido
su corazón de instinto callejero
al revolver humano del olvido.
Confiésame, lector, que también tienes
la herida que disparan sus desdenes.

Amor, soñado amor, tú que has estado

en el pecho y la voz de un hombre triste,
tú que conmigo vas desesperado,
respeta que no dé lo que no diste,
que traiga libertad a este rimado
por vengarme del daño que me hiciste,
a los dos rascacielos indultando
de tu cerco, tu ley, tu contrabando.


¡Retírate a las nubes más secretas
lo mismo que hace el sol! La luz cobarde
huye llorando lágrimas violetas.
De rosa el horizonte en rojos arde,
las estrellas deshacen sus maletas,
se le cierran los ojos a la tarde,
mientras que vigilando su fortuna,
abre los suyos la impaciente luna.

"EL AMOR" de LUIS GARCÍA MONTERO


Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.
Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.
Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.
Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.
Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.

Del libro Completamente viernes (1998)

sábado, 30 de abril de 2011

MI MUJER ME ACOMPAÑÓ A BREST... de NAZIM HIKMET

Mi mujer me acompañó hasta Brest,
bajó del tren y permaneció en el andén,
fue haciéndose cada vez más pequeña
hasta que se convirtió en un grano de trigo en el azul infinito,
después ya no pude ver nada más que los raíles.

Luego, cuando llamó desde Polonia, no pude responder.
No pude preguntar: «¿Dónde estás, amada mía, dónde?»
«¡Ven conmigo!», dijo, pero no pude ir junto a ella,
el tren circulaba como si nunca fuera a detenerse
y me ahogaba la tristeza.

Luego, la nieve comenzó a disolverse sobre la tierra arenosa
y de repente me di cuenta de que mi mujer estaba mirándome
y me preguntaba: «¿me has olvidado?, ¿me has olvidado?»,
la primavera caminaba por el cielo con los pies descalzos y embarrados.

Luego, las estrellas bajaron a posarse en los postes de telégrafo,
la oscuridad se abatió sobre el tren como si fuera lluvia,
mi mujer permanecía al pie de los postes de telégrafo,
su corazón latía tac tac como si estuviese en mis brazos,
los postes se acercaban y pasaban, pero ella no se movía del sitio,
el tren circulaba como si nunca fuera a detenerse
y me ahogaba la tristeza.

Luego, de repente, me di cuenta de que hace años, hace muchos años
que vivo en este tren
-pero todavía no sé cómo y por qué lo he comprendido-
y cantando con la misma fuerza y con la misma esperanza
sigo alejándome de la ciudad y de las mujeres amadas
y su nostalgia es como una herida abierta,
mientras me acerco a algún lugar, a algún lugar.

Mar Mediterráneo, marzo de 1960
De "Últimos poemas 1959-1960-1961"
Versión de Fernando García Burillo
(Ediciones del oriente y del mediterráneo -Madrid 2000)

VIDA de JOSÉ HIERRO

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito "¡Todo!", y el eco dice "¡Nada!".
Grito "¡Nada!", y el eco dice "¡Todo!".
Ahora sé que la nada lo era todo,
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

EN TANT QUE PUGUIS de KONSTANTINOS P. KAVAFIS

I si, doncs, no pots fer la teva vida com la vols,
això almenys procura
en tant que puguis: no l'abarateixis
amb massa contacte del món,
amb molts moviments i converses.

No, no l'abarateixis agafant-la,
rodant sovint amb ella i exposant-la
a la diària bajania
de les relacions i els intercanvis
fins que es torni com una forastera enfadosa.

(Versió de Carles Riba)

sábado, 15 de mayo de 2010

Un regalito de Bogusia por el día de hoy...

Kazimierz Wierzynski

Zielono mam w głowie
Zielono mam w głowie i fiołki w niej kwitną,
Na klombach mych myśli sadzone za młodu,
Pod słońcem, co dało mi duszę błękitną
I które mi świeci bez trosk i zachodu.
Obnoszę po ludziach mój śmiech i bukiety
Rozdaję wokoło i jestem radosną
Wichurą zachwytu i szczęścia poety,
Co zamiast człowiekiem, powinien być wiosną.

Jestem jak szampan
Jestem, jak szampan lekki, doskonały,
Jak koniak mocny, jak likier soczysty,
Jak miód w szaleństwie słonecznym dostały
I wyskokowy, jak spirytus czysty.
Królestwo moje na całym jest świecie
I mój alkohol wszystkie pędzą czasy.
Znacząc na sercach, jak na etykiecie,
Gwiazdkami markę trunku pierwszej klasy.

Wiosna i wino 1919

Kazimiera Poświatowska

Jesteś powietrzem.
jesteś powietrzem, które drzewa pieści
rękoma z błękitu
Jesteś skrzydłem ptaka,
który nie trąca liści
Płynie
Jesteś zachodnim słońcem
pełnym świtów
Bajką ze słów, które mówi się
Westchnieniem
Czym Ty jesteś?
Dla mnie - świeżą wodą
wytrysłą na skwarnej pustyni
sosną, która cień daje
drżącą osiką, która współczuje
dla zziębnietych –słońcem
dla konających-bogiem
Ty rozbłysły w każdej gwieździe
której na imię miłość...

jueves, 13 de mayo de 2010

LLORAR A LÁGRİMA VİVA de OLIVERIO GIRONDO

Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.
Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.

Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.
Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Olıverıo Gırondo